Proteger la mecánica
1. Una película fina… pero protectora En la demanda de distribución (las levas que accionan las válvulas), las presiones generadas son del orden de un gigapascal (100 toneladas/m²). Bajo esta presión, el aceite se convierte en sólido. El lubricante es calentado y cortado. Por lo tanto la película se puede romper. Y en caso de contactos intermetálicos a fuerte presión repetidos, se produciría una pérdida de potencia, y por lo tanto el riesgo de ruptura. Por eso, conviene recurrir a una formulación adaptada, ni demasiado fluida, ni demasiado poco fluida, para protejer el motor del desgaste. También es posible trabajar sobre los aditivos para crear una película adicional que proteja las superficies.
2. Refrigerar el motor En Grand Prix, la evacuación del calor resulta primordial, sobre todo a nivel de los fondos de pistón que alcanzan una temperatura cercana a los 400 °C. ¡Atención a la oxidación! En algunas superficies, reducidas, los contactos metal-metal generan puntos muy calientes. El lubricante mismo produce calorías por el cizallamiento que se le impone. Las elevaciones de temperatura sobre volúmenes bajos – del orden del microlitro – alcanzan varios cientos de grados en una fracción de segundo. Por eso es conveniente disponer de un buen aporte de lubricante en estos lugares sensibles, y de un caudal suficiente para disipar el calor rápidamente. En este punto, el papel de los diseñadores del motor es determinante. Sus trabajos, realizados junto con los ingenieros de Elf, permiten el aporte de lubricante en el lugar y en el momento exacto.
3. Evacuar el aire La lubrificación de un motor de F1 se efectua por carter seco. Sin embargo, cuando el aceite soporta un calentamiento importante, puede albergar bolas de aire o de gas de combustión. Esta situación afecta a las caracterísitcas de compresión del lubricante. Una emulsión se traduce sobre todo por un tiempo de respuesta más lento y por espesores de aceite inferiores a lo previsto entre las piezas en movimiento. También modifica las condiciones de equilibrio térmico: si se forma un colchón de aire, el trastorno ocasionado por la evacuación de las calorías puede resultar fatal. |